...y vosotros









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En estos tiempos tan convulsos y confusos queremos reivindicar la importancia de la cultura, para el enriquecimiento individual y colectivo. La cultura juega un rol a la sombra, pero constante y que surge en la superficie cuando más se necesita. Estamos inmersos en una nueva crisis cuando la anterior aún no estaba completamente superada. Entonces, nos aventuramos a decir que la crisis será el modus operandi de nuestros años venideros.

La experiencia –y la Historia, que es experiencia escrita– nos ha demostrado que uno de los pilares que sostienen una sociedad, una civilización, es lo que nos identifica como individuos particulares formando un colectivo que deja una huella en la piel de la historia. Eso es la cultura y en nuestros tiempos, estamos dejándola de lado. ¿No viene sucediendo algo parecido con la pintura? Sin menospreciar ninguna otra disciplina artística, hagamos el ejercicio de entender la pintura como la proa del barco de las Bellas Artes, al igual que la cultura es el mástil de una sociedad a la deriva.

En estos tiempos de crisis, no solamente económica sino ideológica, queremos propagar la cultura, y una de nuestras maneras de hacerlo es reivindicando la pintura. La historia también nos ha demostrado que nuestra capacidad de retención cognitiva es frágil y endeble, de ahí que el hombre sea el único animal que tropieza con la misma piedra. Os proponemos revisar nuestras acciones desde la perspectiva de lo que nos une y nos hace diferentes como sociedad, de lo que creamos con el único afán de elevar nuestras posibilidades humanas con la esperanza de que algo de eso se infiltre en el imaginario colectivo. El arte es esa savia que producimos en lugares individuales pero que fluye a su propia voluntad a través de toda una ciudad, de un país, del mundo entero.

La decisión de exhibir un cuerpo de obra de Silvia Olabarría que fue producido hace casi 10 años, tiene que ver con esta confirmación de la cultura y la revisión de lo que hemos producido y que puede enseñarnos más sobre lo que somos en el presente, para seguir hacia el futuro. El constante vértigo de ir hacia adelante nos obliga a mirar poco o nada lo que hemos construido detrás y es este uno de los signos más desoladores de nuestro tiempo; políticamente, económicamente, culturalmente, producimos a ritmos exacerbados para desechar cuanto sobre en pos de lo nuevo que pueda venir. ¿Cuál es el sentido de todo esto? Os proponemos mirar este cuerpo de pinturas desde un lugar más inocente, mucho más físico que intelectual. No cabe duda de que las obras que tenéis frente a vosotros beben de toda la historia del arte que Silvia a aprehendido en su largo hacer, luego entonces, estas pinturas tienen algo que decirnos no solamente de la artista que las crea, sino de la interpretación de un tiempo presente respecto de su tiempo pretérito. El lenguaje sólido de la pintura de Silvia Olabarría –incluso en obras que fueron creadas años atrás– está enriquecido de la historia de distintas sociedades e individuos, de ahí la fuerza y contundencia de cada lienzo, de cada trazo y mezcla de colores.

También, este cuerpo de obra mirado hoy en día es un ejercicio para entender profundamente la práctica de Silvia Olabarría, que es larga en trayectoria. …y vosotros conforma un estado de descubrimiento en su pintura, en el que la tensión que existe entre lo figurativo y lo abstracto se hizo más latente. Los retratos del inicio se confunden en las abstracciones de estos lienzos, y a su vez, estas pinceladas se inmiscuyen en la obra más reciente, donde la abstracción prima pero no esconde esa tensión entre lo explícito y lo etéreo.

Como hemos venido conversando desde nuestra apertura, nos interesa investigar nuestro momento actual para entender hacia dónde vamos, qué herramientas tenemos para seguir. Y nos reafirmamos en que para conseguirlo, tenemos que mirar hacia atrás, sin melancolía y sin anhelo, sino con firmeza y sosiego. ¿Qué construye la carrera de un artista? ¿Qué construye una cultura y una sociedad? Estaréis de acuerdo en que para mirar hacia delante, debemos tener muy claro qué es lo que nos sostiene por detrás.





In these turbulent and confusing times we want to vindicate the importance of culture for individual and collective enrichment. Culture plays a role in the shadows, but it is consistent, emerging to the surface when it is most needed. We are immersed in a new crisis when the previous one has not yet been completely overcome. So we venture to say that crisis will be the modus operandi of our years to come.

Experience - and History, which is written experience - has shown us that one of the pillars that sustains a society, a civilisation, is what identifies us as particular individuals forming a collective that leaves a mark on the skin of history. Isn't something similar happening with painting? Without belittling any other artistic discipline, let's do the exercise of understanding painting as the prow of the ship of the Fine Arts, just as culture is the mast of a society adrift.

In these times of crisis, not only economic but also ideological, we want to propagate culture, and one of our ways of doing so is vindicating painting. History has also shown us that our capacity for cognitive retention is fragile and weak, which is why man is the only animal that stumbles over the same stone. We propose to review our actions from the perspective of what unites us and makes us different as a society, of what we create with the sole aim of elevating our human possibilities in the hope that some of it will infiltrate the collective imagination. Art is that sap that we produce in individual places but that flows at its own will through an entire city, a country, the whole world.

The decision to exhibit a body of work by Silvia Olabarría that was produced almost 10 years ago, has to do with this confirmation of culture and the revision of that what we have produced can teach us more about what we are in the present, in order to continue towards the future. The constant vertigo of moving forward forces us to look little or not at all at what we have built behind and this is one of the most desolating signs of our time; politically, economically, culturally, we produce at exacerbated rhythms to discard whatever is left over in pursuit of the new that may come. What is the sense of all this? We suggest you look at this body of paintings from a more innocent place, much more physical than intellectual. There is no doubt that the works that you have in front of you draw from the whole history of art that Silvia has learnt in her long career, therefore, these paintings have something to tell us not only about the artist who creates them, but also about the interpretation of a present time in relation to its past time. The solid language of Silvia Olabarría's painting - even in works that were created years ago - is enriched by the history of different societies and individuals, hence the strength and forcefulness of each canvas, of each stroke and mixture of colours.

Also, to look at this body of work today, is an exercise to deeply understand Silvia Olabarría's practice, which is long in trajectory. …y vosotros means a state of discovery in her painting practice, in which the tension that exists between the figurative and the abstract became more latent. Her earlier portraits are confused in the abstractions of these canvases, and in turn, these brushstrokes intrude in the most recent work, where abstraction prevails but does not hide that tension between the explicit and the ethereal.

As we have been saying since our opening, we are interested in investigating our current moment in order to understand where are we going, which tools we have to continue on. And we reaffirm that in order to achieve this, we have to look back, without melancholy and without longing, but with firmness and calm. What builds an artist's career? What builds a culture and a society? You will agree that in order to look forward, we must be very clear about what it is that sustains us behind.